Pilates terapéutico

Los grandes beneficios que nos aporta el pilates, una técnica que nos permite estar en forma sin el riesgo de lesionarnos. Al mismo tiempo, aumentamos la flexibilidad y conseguimos una silueta moldeada que no querremos perder.

1. Pierdes peso de manera gradual

Con la práctica de pilates activamos el metabolismo, que es la función corporal que regula el gasto energético. Al acelerarlo, aumentamos la temperatura corporal, la sudoración y la quema de calorías. De este modo, facilitamos la pérdida de peso de una manera gradual.

Lo ideal sería combinar el pilates con algún tipo de ejercicio aeróbico, como caminar, bailar, correr, nadar, ir en bicicleta, etc.

Así tendremos un buen equilibrio corporal entre las actividades de tonificación y las cardiovasculares. Este es el modo más saludable y efectiva de adelgazar y no recuperar el peso perdido.

2. Tonificas la musculatura sin lesionarte

Hacer pilates cada semana es una excelente manera de tonificar la musculatura y aumentar la fuerza y resistencia.

Se trabajan de manera muy completa y específica los diferentes músculos de todo el cuerpo. Además, existe un equilibrio entre la parte superior y la inferior, a diferencia de otros deportes.

Otra gran ventaja es que, además de fortalecer la musculatura, evitamos cualquier tipo de lesión.
Esto es gracias al tipo de ejercicios que se realizan, con el propio peso del cuerpo o herramientas de poco peso. Se utilizan pesas ligeras, bandas elásticas, pelotas de diferentes tamaños, correas, etc.

3. Moldeas la figura

Al facilitar la pérdida de peso y tonificar la musculatura de manera gradual, conseguimos moldear la figura. El músculo no gana volumen, sino que solamente queda más definido. Al mismo tiempo, los ejercicios de estiramiento y flexibilidad también mejoran la silueta.

4. Mejoras la postura

Los elementos que hemos enumerado dan como resultado, además, una mejora de la postura corporal.

La musculatura tonificada del abdomen es el soporte perfecto para una espalda recta, y lo mismo sucede al revés. Unas lumbares y dorsales firmes nos ayudan a mantener un buen abdomen.

También las piernas y los glúteos fuertes son necesarios como soporte para el torso. Todo el cuerpo funciona de manera equilibrada.

En este sentido, el pilates lo trabaja todo de manera holística para que ninguna parte del cuerpo quede descompensada.

5. Aumentas la flexibilidad

Los ejercicios de pilates incluyen siempre estiramientos. Estos se realizan al principio y al final, pero también están incorporados en las técnicas de tonificación.

Un buen estiramiento es imprescindible para trabajar el músculo de manera completa y que este no se limite a una contracción.

Al realizar siempre los estiramientos iremos notando un aumento en la flexibilidad. Esto nos ayudará a evitar lesiones y problemas musculares y articulares. También contribuirá a una buena postura y a una mejor predisposición para realizar cualquier otro deporte.

6. Reduces el estrés

El deporte no solamente nos ayuda a perder peso, mejorar la musculatura y a estar en forma en general. La práctica habitual de ejercicio físico aporta muchos beneficios a el sistema nervioso. En este sentido, nos ayuda a combatir trastornos como el estrés, la ansiedad o la depresión.

En particular, el pilates requiere una buena concentración y coordinación. Estas dos capacidades nos obligan a despejar la mente y dejar a un lado las preocupaciones de cada día, así como cualquier sobrecarga o estrés laboral, familiar o emocional.

Mientras estamos realizando la sesión, la mente se focaliza en cuestiones como el movimiento, la fuerza, el equilibrio o la respiración. De este modo, la práctica de pilates se convierte en un poderoso remedio antiestrés.

De acuerdo con un estudio publicado en el año 2017 por la Revista Universidad y Salud, aunque todavía se necesiten más evidencias, el pilates es una actividad que contribuye con la salud mental. En vista de ello, los investigadores animan a la comunidad científica a continuar profundizando al respecto, para despejar más incógnitas sobre el tema.

PILATES PARA EMBARAZADAS Y POST-PARTO

DESPUÉS DEL PARTO

Podrás asistir a clase con tu bebé pasando un tiempo agradable con tu peque, haciendo ejercicios que benefician a la mamá y estimulando a tu bebé. Es una técnica de entrenamiento físico que ofrece el perfeccionamiento de la conciencia corporal, la relajación de las tensiones logrando la correcta alineación corporal, la tonificación muscular y la recuperación de la flexibilidad en todo el cuerpo. Se realizan ejercicios hipopresivos, tonificación muscular, respiratorios, y en general para la recuperación y vuelta a la normalidad después del parto.

DURANTE EL EMBARAZO

Se recomienda comenzar durante el segundo trimestre, cuando el abdomen comienza a crecer y las articulaciones están más flexibles, la mujer toma conciencia de su verdadero estado, empieza a estar más próximo el momento del parto y busca cuidados saludables para ella y su futuro hijo. Además en estos momentos el cuerpo necesita tonificación y preparación física para prevenir problemas y prepararse para el tercer trimestre y el parto.

Por tanto, los beneficios que el método Pilates puede aportar en la preparación al parto, son:

1- Promover una buena postura durante y después del embarazo (durante el embarazo la postura se ve alterada por el cambio del centro de gravedad y es importante el alineamiento corporal para que las presiones no recaigan sobre el suelo pélvico y lo debiliten), mejorando la conciencia corporal.

2- Mejora la estabilidad lumbopélvica y por tanto disminuye el riesgo de padecer patologías secundarias al embarazo (lumbalgias, ciatalgias, dolor sacroilíaco…) por el efecto producido por la hormona relaxina así como por el aumento de la curvatura lumbar

3- Mejorar la circulación sanguínea.

4- Debido al fortalecimiento del suelo pélvico y al nivel de relajación alcanzado por la gestante, es posible conseguir un parto natural de menor duración.

5- Prepara físicamente el cuerpo para el parto y posparto, ayudando a mejorar la fuerza expulsiva durante el parto.

6- Ayuda a preparar la parte superior del cuerpo (miembros superiores, cervicales…) ante las demandas de cuidado del recién nacido (lactancia, cambio de pañales, transportar al bebé…)

7- Prepara la parte inferior del cuerpo para el aumento de peso del abdomen y previene las disfunciones uro ginecológicas.

8- Ayuda a mantener las funciones abdominales y a prevenir la diástasis o separación de los rectos del abdomen.

9- Estimula el trabajo cardiovascular.

10- Trabaja la expansión torácica para así aumentar la capacidad respiratoria reducida por el volumen fetal.